Vinos de la D.O. Toro
Toro es la denominación más contundente del Duero, y conviene saberlo antes de descorchar. Doce municipios de Zamora y tres de Valladolid, entre 600 y 750 metros de altitud, con inviernos duros, veranos cortos y apenas 350 litros de lluvia al año sobre suelos arenosos y pobres. En esas condiciones la viña sufre, y de ese sufrimiento salen vinos densos, oscuros y con una graduación que ronda los 14 o 15 grados.
La uva es la tinta de toro, variedad autóctona emparentada con el tempranillo pero de piel más gruesa y carácter más bravo. Da tintos de capa casi opaca, fruta negra madura, taninos firmes y mucha estructura. También se elaboran blancos con verdejo y malvasía castellana, y rosados: menos conocidos y casi siempre una sorpresa agradable.
En qué se diferencia de Ribera del Duero
Es la pregunta que más nos hacen. Son vecinas y comparten río, pero Toro es más cálida y sus vinos más potentes y carnosos; Ribera suele ser más fina y afilada. Ninguna es mejor que la otra: depende de lo que haya en la mesa.
Cómo beberlo
Pide comida de peso: cordero asado, carne roja, guisos largos, quesos curados. Sírvelo entre 16 y 18 grados, nunca del tiempo en verano, y a los más jóvenes les viene bien media hora de aire antes de la primera copa.
Nuestra selección de vinos de Toro empieza por debajo de los cinco euros y llega hasta bodegas pequeñas que apenas se encuentran fuera de la zona. Si no sabes por dónde empezar, los robles de entre siete y doce euros dan una idea muy fiel de lo que es la denominación.
