Vinos de la D.O. Navarra
Navarra tiene la suerte y la dificultad de ser muy diversa. Entre el norte húmedo y fresco y el sur ya casi mediterráneo hay cinco subzonas con condiciones bien distintas, y eso se nota en la variedad de vinos que salen de aquí. Durante mucho tiempo vivió a la sombra de su vecina Rioja; hoy es una denominación con personalidad propia y precios que siguen siendo razonables.
El rosado de Garnacha, su gran clásico
Si Navarra es conocida por algo es por sus rosados de Garnacha: color frambuesa, fruta roja golosa y un punto de frescura que los hace peligrosamente fáciles de beber. Durante décadas fueron considerados los mejores de España y siguen estando entre los mejores. Se elaboran por sangrado, extrayendo el mosto que ha estado poco tiempo en contacto con las pieles.
Y lo demás que hay que probar
Tintos de Tempranillo y Garnacha, solos o mezclados con Cabernet Sauvignon y Merlot; blancos de Chardonnay y Viura; y los moscateles dulces de vendimia tardía, una especialidad de la Ribera que merece mucho la pena.
Cómo beberlo
Los rosados, muy fríos, con arroces, verduras de la tierra, embutidos y cocina de verano en general. Los tintos jóvenes, con carnes a la plancha; los de crianza, con asados. El moscatel, frío, con tartas de fruta o queso azul.
