Vinos de la D.O. Rías Baixas
Galicia atlántica: humedad, poca insolación y una viña que se cultiva sobre parrales de granito —esas pérgolas que has visto en las fotos— para separar los racimos del suelo mojado y buscarles el sol. Reconocida como denominación de origen en 1988, es hoy el blanco español más conocido fuera de nuestras fronteras, y con razón: pocos sitios dan esa combinación de fruta, salinidad y acidez.
Las cinco subzonas
No todos los Rías Baixas saben igual, y la etiqueta suele decirte de dónde viene: Val do Salnés, la más atlántica y la cuna del albariño, de vinos salinos y afilados; Condado do Tea, más al interior y más cálida, de vinos con algo más de cuerpo; O Rosal, junto al Miño, donde el albariño suele acompañarse de loureira; y las más pequeñas, Soutomaior y Ribeira do Ulla.
El albariño no es solo un vino de verano
Aquí está el malentendido más caro de esta denominación. La mayoría de la gente bebe el albariño del año, muy frío, como aperitivo — y está muy bien. Pero el albariño tiene acidez de sobra para aguantar años en botella, y cuando lo hace cambia de registro: pierde el aroma más exuberante y gana cuerpo, frutos secos, notas de cera y una profundidad que no se parece en nada al vino joven.
A esos vinos se les llama albariños de guarda: criados sobre lías, a veces en madera, pensados para la mesa y no para la terraza. Son caros porque llevan trabajo y tiempo, y son de lo más interesante que se hace hoy en blanco en España.
Rías Baixas también hace tintos
Casi nadie lo sabe. La denominación ampara variedades tintas gallegas como el caíño tinto y el sousón, que dan vinos de color intenso, acidez alta y poco alcohol: nada que ver con un tinto castellano. Son escasos, se elaboran en cantidades muy pequeñas y están entre las rarezas más interesantes del vino español.
Cómo beberlo
El error más común es servirlo helado. Entre 8 y 10 grados para los jóvenes; los de guarda y los criados sobre lías, entre 11 y 13, y en copa ancha. Marisco, pescado, empanada y arroces para los primeros; para los de guarda, plato de verdad: rodaballo, merluza en salsa, aves, incluso quesos curados.
