D.O.Ca Rioja

El tinto español por excelencia: Tempranillo, barrica de roble y esa escala de crianza —Crianza, Reserva, Gran Reserva— que ordena medio mercado. Tres subzonas y muchos más estilos de los que su fama sugiere.

Vinos de la D.O.Ca. Rioja

Rioja fue en 1991 la primera denominación de origen calificada de España, el escalón más alto que existe, y sigue siendo el tinto español más reconocido dentro y fuera de nuestras fronteras. Se extiende sobre todo por La Rioja y el País Vasco, con presencia menor en Navarra y Castilla y León.

Crianza, reserva y gran reserva: qué significa cada palabra

Es la duda más común, y no va de calidad sino de tiempo. Son categorías de envejecimiento, reguladas y comprobables:

Crianza. Tintos: mínimo dos años de envejecimiento, de los cuales al menos uno en barrica. Blancos y rosados: al menos seis meses en barrica.

Reserva. Tintos: 36 meses en total, con un mínimo de doce en barrica y seis en botella. Blancos y rosados: 24 meses, con al menos seis en barrica.

Gran reserva. Tintos: cinco años, con un mínimo de dos en barrica y otros dos en botella. Blancos y rosados: 48 meses, con al menos seis en barrica.

Y ahora lo importante: un gran reserva no es mejor que un crianza, es distinto. Más tiempo significa taninos más domados, menos fruta y más notas terciarias —cuero, tabaco, especia—. Si lo que buscas es fruta viva y alegría en la copa, un crianza joven te va a gustar más. La etiqueta dice cuánto ha esperado el vino, no cuánto vale.

Las tres subzonas

Rioja Alta, la más atlántica, de vinos con acidez y recorrido para la guarda. Rioja Alavesa, con suelos calcáreos, de tintos finos y aromáticos. Y Rioja Oriental —la antigua Rioja Baja—, más cálida y mediterránea, tierra de garnachas con cuerpo y fruta madura.

No todo es tempranillo

El tempranillo manda, pero la denominación autoriza también garnacha tinta, mazuelo y graciano, que son las que dan a muchos riojas su columna vertebral. Y en blancos: viura, malvasía y garnacha blanca, a las que en 2007 se sumaron variedades recuperadas como la maturana o el tempranillo blanco. Los blancos de Rioja son de lo más injustamente ignorado del vino español.

Cómo beberlo

Entre 16 y 18 grados los tintos; a los jóvenes les basta media hora de aire y a los gran reserva les conviene decantador y mano suave, que son vinos frágiles pese a su fama. Cordero, carnes rojas, guisos, embutido y quesos curados. Los blancos, entre 9 y 11 grados, y los que han pasado por barrica aguantan mucho más plato del que la gente imagina.

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